Cambiando la forma de cuidar: bebés sin pañales

Porque hay vida más allá del pañal

Hoy os voy a hablar un poco de esta práctica. Os avancé algo de ella por Instagram y me hicisteis saber que os interesaba saber más, así que intentaré explicaros un poco como va el tema (aunque no domino nada, ni tampoco sé si iremos muy lejos, solo estoy empezando a probar!).

Cuando descubrí esto de los bebés sin pañales me despertó muchísimo la curiosidad, y me interesé en investigar sobre ello, porque creo firmemente que sí es posible criar a un bebé sin pañales, o usándolos de forma diferente a lo habitual. Y lo creo porque actualmente millones de niños en el mundo crecen sin pañales desechables y otros solo los usan de tela durante un periodo corto de tiempo.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, y según diferentes estudios, cada niñ@ gasta entre 5.000 y 6.000 pañales, y cada uno de estos pañales tarda entre 250 y 500 años en descomponerse. Estos datos ponen los pelos de punta, y a mí particularmente, me preocupa enormemente el daño que estamos ocasionando a nuestro planeta. Es una paradoja que para que nuestros bebés no ensucien la ropa ni nuestra casa, ensuciemos nuestro hábitat, no creéis? Solo por nuestra comodidad nos transformamos en agentes destructores de la contaminación y depredación de la naturaleza.

No sé si sabéis que en otras culturas, como por ejemplo la asiática, las madres/padres/abuelos… ponen a hacer pipí y caca a sus bebés, en lugar de usar pañales desechables (de hecho,  en occidente, se utilizan pañales desechables desde los años 60.

 

¿Qué es?

Se trata de empezar a comunicarse con nuestro bebé y responder de una forma sencilla y cariñosa a su necesidad de evacuar y sentirse limpio.

Es lo mismo que aprender a saber cuando tu bebé tiene hambre o sueño, o necesita brazos, etc. Solo debes abrir tu mente y tu corazón a otra necesidad más, la de hacer pis y caca, y poco a poco vas viendo que el bebé es consciente de sus necesidades fisiológicas desde el nacimiento, y que tú eres capaz de reconocerlas, y por lo tanto, conocerle mejor de una forma global.

No es ningún método a seguir de manera estricta, es un camino a recorrer que puedes adaptarlo a tus circunstancias de cada momento, a tu forma de vida. Es algo que cada familia puede autogestionar, y eso es lo bueno, que somos libres y responsables en la crianza de nuestros bebés.

Otras denominaciones:

*Higiene natural del bebé (HNB)

*Elimination communication

Libros

– “Sans couches, c’est la liberté” de Ingrid Bauer

– “Bebés sin pañales. Nuestra experiencia” de Tania Gálvez

Blog: sensebolquers.wordpress.com

Vídeo: “Mètode sense bolquers. Entrevista a Vicky Mateu”

 

¿Y cómo saber cuando el bebé necesita evacuar?

Pues se pueden seguir pistas como:

  • Tiempo transcurrido tras la última deposición
  • Señales y muecas de tu bebé (como lenguaje corporal y vocalización)
  • Patrones de eliminación (al despertar, después de comer, mientras come, etc.)
  • Intuición e instinto

 

No es magia, es intuición y observación” Alina Moser, autora del blog sensebolquers.cat

Mis motivos para intentarlo

Los defensores de este “método” explican que tiene muchas ventajas, podéis encontrar muchos artículos googleando “bebés sin pañales”. Personalmente, he decidido probarlo básicamente por 3 motivos:

  1. Responder a una necesidad y una capacidad de mi bebé. Más salud y bienestar.

Un bebé está mejor sin pañal. Lógico. Su cuerpo no está continuamente en contacto con un plástico o una tela, a veces mojado, a veces cagado… no siente molestias, ni irritación por llevar 24h algo entre las piernas, que le molesta. Luego se acostumbra, of course, pero está claro que prescindir de pañales (aunque sea durante algunas horas al día) y/o no dejar que esté mojado durante un tiempo prolongado dentro del pañal es beneficioso para él.

Además de más bienestar para mi bebé, el hecho de escuchar sus señales, mejora el apego y enseña a responder a sus tiempos, a establecer una comunicación instintiva con él sobre sus necesidades.

 

2. Respetar el medio ambiente

Eliminando o reduciendo drásticamente el uso de pañales, estamos ayudando claramente al medio ambiente, preservando y salvando árboles, agua, petróleo y ahorrando residuos.

Los pañales dejan un rastro irreversible en el mundo: toneladas y toneladas de basura que dejamos a nuestros hijos y nietos. Los pañales de tela, que se consideran una alternativa ecológica (discutida), gastan recursos apreciados y de impacto medioambiental como el agua y la electricidad. Viendo el panorama, parece obvio que el compromiso real con el medioambiente lleva a la eliminación de los pañales o a la reducción de su uso al mínimo posible durante la vida de nuestro hijo.

 

Más info: ¿Sabes cuánto contaminan los pañales desechables? 

 

3. Consumir menos y ahorrar dinero. 

La ventaja económica es quizás la más evidente cuando hablamos de practicar el método sin pañales, aunque hay que apuntar que el método no descarta el uso habitual o esporádico de pañales. Sin embargo, incluso cuando se usan pañales con un bebé “sin pañales“, ya nunca se utilizan el mismo número de pañales que se gastan con un bebé criado con pañales 24/7.

En este sentido, dependiendo del tipo de pañales que se utilizan, de la frecuencia de cambiar al bebé y del tiempo que se sigue poniendo pañal, se pueden llegar a ahorrar muchos euros, sin olvidar el uso de toallitas húmedas y otros accesorios (cremas por ejemplo) relacionados con la higiene del bebé que también  se ahorran o reducen considerablemente practicando el método sin pañales.

Practicar la HNB no es sinónimo de no gastar, sino de reducir gastos o invertir en otros elementos, como orinales, gasas de algodón, empapadores reutilizables o los llamados “backups”, que pueden ser pañales de tela o cualquier tipo de elemento que nos ayude a evitar “accidentes” cuando la necesidad del bebé ha pasado desapercibida o no la hemos podido atender por otras razones (viaje en coche, tren u otras circunstancias que hacen difícil parar y/o buscar un lugar para hacerlo).

 

Y ya se sabe, cuando consumes menos, eres más libre!

De momento con Lluc hemos empezado dejándolo a ratos sin pañales, y observando su patrón de evacuaciones… poco a poco. Lo alternamos con pañales biodegradables Swilet y también tengo la intención de probar los de tela. Intento usar el mínimo de toallitas desechables y opto por los paños lavables. También tengo que hacerme con empapadores reutilizables y una palangana pequeñita. Paso a paso. A ver como evolucionamos con el tema.

¿Qué os parece? ¿Tenéis alguna experiencia con el método? Dudas? Yo muchas, pero seguiré investigando 😉

 

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