Relato de mi primer parto

Esta semana se celebra la Semana Mundial por un Parto y Nacimiento Respetado con el lema “el poder para parir está en ti”.

Nunca hasta hoy había contado mi primer parto, porque me dolía (y me duele) hablar de ello. Pero hoy me he visto con fuerzas para hacerlo, porque creo necesario visibilizar la violencia obstétrica y porque quiero luchar para cambiar este sistema.

Hace ya 8 años

En mi primer parto yo no tenía ni idea de lo que era la violencia obstétrica. Iba con miedo, había oído historias sangrientas de partos, y pensaba que tenía que confiar en mi ginecólogo y en su equipo, no poner pegas porque nunca se sabe qué puede pasar. El parto es “peligroso”. Hacia el final del embarazo encontré algo de información sobre el plan de parto y se lo insinué al gine, pero ya me dijo que yo podía pedir lo que quisiera que allí harían “lo que tuvieran que hacer”. En el año 2010-2011 las redes sociales no hablaban de estos temas, no había Instagram, etc. Me faltaba información.

#metooviolenciaobstetrica

Yo sufrí violencia obstétrica: me hicieron una Hamilton en mi última visita de embarazo, sin yo saberlo. Me rompieron la bolsa nada más ingresar, sin avisarme, haciéndome mucho daño, cuando llegué a la clínica sangrando y dilatada de 1 cm. Las aguas un poco sucias. Cuidado. Nadie me hablaba con demasiada amabilidad.

Yo sufrí violencia obstétrica cuando las enfermeras se reían de mí porque me ponía en el suelo cuando llegaba la contracción, ya en la habitación dilatando. Entraban de forma ruidosa, sin avisar hablando de sus cosas, sin respetar mi intimidad.

Sufrí violencia obstétrica cuando decía que tenía frío y no me daban ninguna manta. Cuando nos dejaron a mi marido y a mí en la sala de partos horas y horas… entraban y salían personas, sin presentarse, solo a hacer tactos y mirar las máquinas de las contracciones, y la monitorización. Los profesionales no eran empáticos ni comprensivos.

Sufrí violencia obstétrica cuando me chutaron oxitocina y medicación sin darme explicaciones de lo qué era y para qué. Me hicieron sentir una mierda, me hicieron sentir una niña tonta, que tiritaba de frío y vomitaba. Me pusieron la epidural, me dormí. Cuando volvió el dolor me volvieron a poner más epidural, y se pasaron, porque llegado el momento me decían “empuja!” pero yo no sentía nada de nada, no podía empujar! Me asustaron diciendo que mi hijo se quedaba sin oxígeno y que tendrían que hacerme una cesárea si no salía. Utilizaron la ventosa, me hicieron una episotomía (por suerte pequeña).

Yo sufrí violencia obstétrica cuando se subieron 2 personas encima de mi barriga (maniobra de Kristeller) mientras yo pedía a gritos que por favor no lo hicieran. Cuando salió, cortaron inmediatamente el cordón y se llevaron a mi hijo a aspirarlo y vestirlo rápido, no lo pudieron poner encima mío enseguida….

Yo sufrí violencia obstétrica cuando, después de 24 horas de parir me dijeron que tenía que hacer pis y yo no podía, mi vejiga no respondía. Nadie me decía porqué. Me sondaron durante días, mi ingreso en el hospital se alargó. Probaban de sacarme la sonda para ver si hacía pis por mí misma, pero no lo hacía, así que al final me mandaron a casa con una sonda. Los primeros días de postparto fueron un infierno.

Me hicieron volver al hospital al cabo de unos días (no recuerdo cuantos), solo recuerdo mi ansiedad de pensar “¿y si no puedo hacer pis nunca más? ¿qué?” y llorar y llorar, con mi bebé en brazos. 29 años. Nadie me decía cuál era la causa, me miraban con cara de pena. Me bebí ese botellín de agua y esperé a tener muchas ganas de ir al wc, y cuando me senté e hice pis, lloré tanto tanto de alegría… Por fin, nos podíamos ir a casa tranquilos sin la maldita sonda. Final ¿feliz?

No, todo esto dejó huella en mí.

A partir de ese momento, empecé a leer y leer sobre el tema a informarme, y descubrí El Parto es nuestro, descubrí Ibone Olza, Michel Odent, Frédérick Leboyer…, y supe que todo lo que yo viví era violencia obstétrica, que la mayoría de embarazadas la sufrían en sus partos, que debíamos luchar, difundir, para cambiar el sistema y mejorarlo.

Fui consciente de que yo podía parir, yo quería sentir lo que era parir, y luché por mi parto respetado. Mi segundo parto fue en casa (lo conté en mi antiguo blog), y del tercero espero pronto poder daros buenas noticias 🙂

stop violencia obstétrica

Mujer, empodérate

Infórmate de tus derechos, busca en ti, tu fuerza, y toma tus propias decisiones, libre, sin miedo.

Os animo a todas a contar y compartir vuestras experiencias de parto con el hashtag #metooviolenciaobstetrica en Instagram.

*Algunos enlaces de interés:

2 comentarios en “Relato de mi primer parto

  1. Qué duro pero qué necesario contarlo Vinyet. Yo también sufrí violencia obstetricia y el postparto fue un horror.
    Hay que concienciar más sobre las barbaridades que se hacen y cómo nos hace sentir. Porque las secuelas mentales no se borran.
    Además veo vital dar apoyo y seguimiento en esas primeras semanas postparto tan duras.
    Con respeto, amor y empatia todo sería más sencillo y natural.
    Gracias por compartirlo y un abrazo fuerte.

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