Simplificar la vida de los niños les hace más felices

 

Los niños son más felices cuando tienen el tiempo y el espacio para explorar su mundo sin presiones.

 

Como madres y padres somos responsables de la vida cotidiana de nuestra familia, de las actividades semanales, del entorno en el que trabajamos, jugamos y descansamos. Intentamos estructurar el ritmo aproximado de los días, con el objetivo final de conseguir cierto equilibrio y estabilidad en la vida cotidiana familiar.

Y con esta perspectiva vamos acumulando cosas, vamos haciendo, programando sin pausas. Y al final, los horarios sobrecargados, el exceso de juguetes, estímulos e información, pueden llevar al estrés y al caos familiar.

 

Niños sobrecargados sensorialmente

“Demasiado” es agotador y estresante, para los niños y para todos: demasiadas cosas, demasiada información, demasiadas actividades, demasiadas opciones, o demasiada velocidad – siempre corriendo de una cosa a la siguiente, sin un momento para relajarse o jugar.

Tener y hacer demasiado puede agobiar a los niños y conducirles a un estrés innecesario en el hogar y en el cole.   En cambio simplificar sus rutinas y reducir la información y sobrecarga de actividades, así como el exceso de juguetes y desorden, puede ayudarles a estar más tranquilos y menos sobreestimulados, evitando también los conflictos.

Cuando simplificamos el universo de un niño, damos espacio para la creatividad, la relajación y el crecimiento positivo.

Como afirma Kim John Payne, autor de L“Simplicity Parenting“, muchos de los problemas actuales de comportamiento en la infancia vienen dados por el hecho de que los niños tienen demasiadas cosas y que viven una vida con demasiadas prisas.

SIMPLIFICAR LA CRIANZA

Abordar la crianza de los hijos con sencillez nos ayudará a padres y madres a reducir el estrés diario de nuestros hijos e hijas. La forma más fácil de empezar es con el entorno familiar.

 

Dos pasos fáciles para empezar:

1.Elimina “cosas”

Empieza por hacer limpieza de juguetes. Concéntrate en conservar unos pocos, aquellos con los que tus hijos disfrutan más y juegan siempre o juegan durante largo rato.

A menudo, los juguetes favoritos de los niños son los más simples: muñecos, juguetes clásicos sin ruidos, juguetes de construcción, trenes y coches, disfraces… Cuando son pequeños, materiales no estructurados como palos, piedra, piñas, bolas de lana, pañuelos, cajas de cartón, etc. pueden dar muchísimo juego. También telas, cuerdas o almohadas para construir cabañas.

En cuanto a los libros: selecciona unos cuantos libros favoritos y guarda el resto para crear una “biblioteca” y encontrar nuevas lecturas de vez en cuando.

 

2. Prioriza el tiempo libre y un ritmo tranquilo

Los niños que tienen todo su tiempo demasiado estructurado (escuela, deberes, actividades extraescolares, deportes…) pueden sentirse estresados, ya que les falta el tiempo libre que necesitan para el juego creativo y la exploración.

Deja que tus hijos tengan suficiente espacio de tiempo libre cada día, o la mayoría de días, para que puedan crear su propio mundo de juego a partir de esta simple selección de juguetes que has hecho en el primer punto.

Y ¿cómo conseguimos que tengan más tiempo libre? Pues hará falta hacer algunos cambios en su ritmo cotidiano de actividades, en sus rutinas y en la planificación de “eventos” familiares.

Seguramente tú tampoco te sientas muy cómoda ni relajada como “mama-taxi”, así que quizás estaría bien reducir a sólo una o dos las actividades extraescolares de tu hijo/a, dejándole que escoja las que más le gustan. Eso le puede dar la libertad no sólo para tener ese tiempo para jugar y explorar, sino también el tiempo para practicar y centrarse en las actividades que realmente le gustan de verdad.

En la misma línea, simplificar el horario de toda la familia puede reducir la frenética sensación de estar siempre ocupado y con prisas.

Estaremos todas de acuerdo en que los niños, sobretodo los más pequeños, se sienten seguros cuando saben qué esperar cada día. Su rutina o ritmo no necesita tener un horario super estricto, pero sí una secuencia más o menos predecible, ya que eso les ayuda a saber lo que viene a continuación y a asimilar la transición del día suavemente.


Está claro que reducir el desorden físico, establecer ritmos predecibles y racionalizar las actividades tiene beneficios para toda la familia.

Como padres también podemos definir y decidir aquello en lo que queremos poner nuestra atención y presencia. Si simplificamos, nos concentraremos en lo que realmente valoramos.

 

“Quiero una vida más simple”

Lo sé, no es fácil cambiar la dirección de toda la familia cuando nos estamos moviendo a la velocidad de la luz y el caos siempre está presente.

Pero si este es tu objetivo, ve a por él! Quizás no puedas hacerte la vida más sencilla de un día para otro, porque es un proceso que necesita tiempo, tiempo para reducir las posesiones innecesarias, cambiar hábitos y desarrollar nuevos ritmos más calmados. Así que empieza despacio, con pequeños cambios, y la mirada puesta en cómo quieres que sea tu vida familiar.

La simplificación consiste en encontrar un lugar de equilibrio, alejándose de los “demasiado”. Sólo entonces los niños pueden jugar, y así averiguar lo que realmente les gusta y quieren, conectar con su esencia.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s