Cómo volver a la rutina a un ritmo slow

Ya llevamos unos días de vuelta a la rutina después del verano. A algunos nos cuesta más que a otros, hay quién la adora y hay quien la odia… pero está claro que lo mejor es que el cambio sea gradual y que nos permitamos sentir y aceptar lo que viene, las sensaciones que nos provoca el final de la etapa estival y el inicio de la escuela y el trabajo.

Sea como sea, el post de hoy es para deciros que se puede volver más desaceleradamente, de forma más slow, sin estrés, sin agobios ni lamentos, e intentando disfrutar de la entrada del otoño y sus ritmos.

Las claves para una vuelta a la rutina más slow

  • Actitud positiva

Importante. Una actitud positiva nos va a permitir afrontar mejor los cambios y los obstáculos: la pereza, el agobio, el sueño, el enfado… y encontrar el aprendizaje de todo lo que nos va sucediendo, en lugar de quejarnos por todo.

Podemos escoger nuestros pensamientos: más constructivos, prácticos y sanos, sacando siempre lo bueno de lo que nos sucede, intentar tener pensamientos agradables… todo esto va a influir en lo que transmitimos a las personas que nos rodean.

Así pues, si nosotros nos esforzamos por tener una actitud positiva, nuestros hijos, por ejemplo, se van a contagiar de ella, y les será más fácil también a ellos, adaptarse a las rutinas de nuevo.

Lo que está en tu interior, se refleja en tu mundo exterior, así que empieza a generar sentimientos bonitos en tu interior: gratitud, felicidad, optimismo.

Además, esta actitud positiva te permitirá asumir nuevos retos y explorar nuevas posibilidades para el curso, porque ganarás confianza en tí!

  • Transición paulatina

No hace falta cambiarlo todo de un día para el otro de forma brusca. Tómate un par de semanas para ir haciéndolo de forma gradual. Por ejemplo, no es necesario empezar extraescolares el mismo día que empiezan el cole, pueden apuntarse a partir de octubre, así no irán tan cansados ni tendrán tanto malhumor. Se pasan muchas horas separados de tí, reserva las tardes para estar juntos y recargar pilas, y así afrontaréis cenas/baños/ir a la cama tranquilamente y sin prisas.

  • No programes muchas actividades

No te pongas metas inalcanzables porque te vas a frustrar si no puedes cumplir con todo lo que habías planeado. Déjate tiempo libre para escucharte, tu cuerpo te dirá si es momento de añadir otra actividad en tu día a día o si todavía se está adaptando a los horarios de la nueva rutina.

El fin de semana igual, no llenes las horas de quehaceres, despeja la agenda y deja fluir… después de toda la semana con obligaciones, se agradece estar en casa, y tener ratos tranquilos y sin hacer “nada”.

Os recomiendo dar algún paseo tranquilo al aire libre, por la montaña o la playa. La naturaleza nos relaja y recarga, y nos aporta mucha calma.

  • Aumenta tu paciencia

Nuestra adaptación se da al mismo tiempo que la adaptación de los otros miembros de nuestra familia (pareja e hijos) y de nuestros compañeros de trabajo, convivir requiere paciencia, por lo tanto, descansa, respira cuando notes que te aceleras, así podrás afrontar la vuelta con otro ánimo.

  • Lévantate antes por la mañana

A mi me cuesta mucho, pero si lo consigo luego lo agradezco porque no voy corriendo ni me estreso… Pruébalo, con 10-15 minutos antes de lo que tenías previsto hay suficiente. Y si por las mañanas estás con tus hijos todavía es más necesario, tómate tu tiempo para preparar las cosas, ducharte, desayunar, respirar y luego… despertarles a ellos tranquilamente.

  • Deja las cosas preparadas la noche anterior

Si el punto anterior no lo consigues, prueba de adelantar lo máximo que puedas la noche anterior: ropa, mochilas, tuppers, etc. Escoge la rutina que os vaya mejor a todos para no tener que correr por la mañana.

  • Cambia el armario de forma consciente

No es imprescindible que empieces ahora a comprar ropa de la nueva temporada! Las temperaturas de verano se van a mantener durante un tiempo, así que, a no ser que sea estrictamente necesario, te recomiendo que vayas revisando tranquilamente lo que tienes y lo que realmente necesitas y donde comprarlo. Practica el slow fashion!

  • Trabaja menos y mejor

Como dice Carl Honoré en su libro Elogio de la lentitud, “dejar que el trabajo ocupe la mayor parte de nuestras vidas es una locura”. Trabajar menos es una manera de lograr ir más despacio, por lo tanto, aunque no dependa de ti al 100%, intenta pensar la manera de trabajar menos y mejor, quizás reduciendo un poco tu jornada, quizás no haciendo tantas horas extras, quizás reduciendo el rato de la comida para poder salir antes… Pregúntale a tu jefe qué medidas de conciliación tiene tu empresa, qué posibilidades existen de compactar o hacer jornada intensiva, o si eres tu propio jefe, puedes intentar organizarte mejor para ser más productivo y no tener la sensación de que estás trabajando las 24h.


Esto es todo. Espero que os sirvan estos “tips” para que vuestra adaptación y la de vuestra familia sea más slow y más feliz. Hasta la próxima!

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