¿Cómo hacer un consumo consciente de material escolar?

Cuando empieza septiembre, casi sin pensarlo, empezamos a comprar y comprar material escolar nuevo, ¿verdad? Hoy os doy algunas ideas para cambiar este hábito automático y hacerlo de forma más consciente.

El primer paso para un consumo consciente de material escolar es consumir menos!

No hay más secreto, consumir menos. Y podemos intentarlo siguiendo estas cuatro pautas: revisar necesidades, no derrochar, reparar y, por último, aprovechar material de la naturaleza o de rechazo (reciclar).

Primero: revisamos necesidades

Tan fácil como preguntarnos: ¿seguro que es necesario? Que lo hayamos comprado cada año no quiere decir que lo sea, que todos los compañeros de clase lo tengan, tampoco. Incluso, aunque sea la escuela quien lo pide, podemos ponerlo en duda y comentarlo con el equipo docente.

Además, como siempre que hay una época de gastos, puede ser un buen momento para hablar con tus hijos del consumo y todo lo que implica (dependerá de su edad claro).

Cuando, después de haber revisado las necesidades reales, llegamos a la conclusión de que tendremos que consumir algún objeto de material escolar, no es necesario correr enseguida a la tienda. Tenemos opciones para conseguir material escolar sin comprarlo (porque no tenemos que ser los propietarios de todo lo que utilizaremos durante el curso!)

Por ejemplo, si la escuela nos hace llegar lista de libros de lectura podemos mirar si hay ejemplares en la biblioteca, o podemos pedirlo en préstamo a amigos o familias de nuestro entorno.

Otra idea es favorecer la reutilización de libros, como hacen ya en algunas escuelas. Así los libros pueden pasarse entre hermanos y de una familia a la otra o ser socializados por la escuela o la asociación de familias.

Si en el entorno inmediato no encontramos lo que necesitamos, hay plataformas de préstamo que nos ponen en contacto con personas que, aunque no nos conocen, están dispuestas a dejarnos cosas. Y en algunos casos, como el de instrumentos musicales, existe la opción del alquiler.

Otra opción es intercambiar y redistribuir, por ejemplo organizando mercados de intercambio o habilitando espacios de recogida de material en desuso y utilizando las redes o paneles de corcho para facilitar la comunicación entre demanda y oferta.

También se puede hacer una llamada a nuestro entorno para que todos revisen cajones y botes de lápices y nos pasen lo que ya no usen pero todavía pueda servir. También hay webs y apps (como “No lo tiro” o “Gratix”), donde se pueden encontrar objetos que otras personas regalan.

No desperdiciamos

Evitar su despilfarro es una de las principales medidas para consumir menos material escolar. En septiembre quizás ya hemos llegado tarde y el derroche del curso anterior nos obliga a pasar por caja ahora. Pero quizás es momento para hacerse buenos propósitos para el curso que empezamos, como por ejemplo:

– Utilizar un mango alargalápices nos permite aprovechar hasta el último pedacito de color o lápiz. Es una buena manera de dar más vida al material que ya tenemos.

– En el ordenador, predeterminar los márgenes de las páginas para que los textos ocupen el mínimo de hojas.

– Utilizar las hojas de papel por las dos caras.

– No abusar de subrayador.

– Tener cuidado de no perder nada. Si cada objeto tiene su sitio, enseguida lo echaremos de menos si se nos olvida guardarlo.

Mantenemos las cosas en buen estado.

Teniendo un poco de cuidado con el material conseguiremos que nos dure más! Por ejemplo: tapar siempre los bolígrafos y rotuladores; no morder los lápices y los bolis; evitar que se mojen los libros y libretas de papel o cartón;

poner cantoneras metálicas en las carpetas o forrarlas; no dejar la mochila sobre suelos sucios o con con piedrecitas, y sobre todo no arrastrarla.

En cuanto al ordenador, podemos tapar la rejilla de ventilación, tenerla siempre cubierta con un tejido poco tupido para evitar que entre polvo (es la causa de que vaya lento), poner los portátiles encima de unas “patitas” (por ejemplo dos barritas de madera) para que respiren, no mover el aparato mientras lo estamos usando, hacer copias de seguridad regularmente.

Reparamos

Cuando veamos algún deterioro en algún utensilio, reparamos enseguida para evitar que vaya a más. Por ejemplo, si la carpeta tiene las puntas desgastadas porque no tenía cantoneras, podemos forrarla, y así aprovechamos para personalizarla. Las mochilas pueden quedar como el primer día pasando por la lavadora. Si hay algo roto, se pueden remendar.

Aprovechamos material de la naturaleza o de rechazo (reciclar)

podemos recurrir a elementos como hojas, barro, arena o piedras para trabajos de expresión artística en vez de goma eva, purpurinas y pegatinas. Por otro lado, podemos utilizar hojas impresas por una sola cara o páginas no utilizadas de libretas y agendas antiguas para crear bloques de notas, así evitamos consumir nuevos recursos!

Otras cosas DIY que podemos hacernos en casa, aprovechando material de desecho son:

  • Un estuche con restos de un tejano viejo
  • Una funda para la agenda escolar con un trozo de ropa
  • Un bote de lápices con una lata o tarro de cristal
  • Un tablero para colgar notas con tapones de corcho pegados

Espero que os haya servido este post. En internet (y sobretodo en Pinterest) encontraréis muchas más ideas! Hasta la próxima 🙂

 

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