¿Qué me aporta el minimalismo?

Identifica lo esencial y elimina todo lo demás.

Ser minimalista va mucho más allá de la cantidad de cosas que tengas. Creo que hay una percepción errónea de que ser minimalista es vivir en cuatro paredes blancas y tener 100 cosas o 33 prendas de ropa. Sí, hay personas que lo hacen, y es un extremo, pero esos cuartos blancos, esos armarios y esos espacios impolutos están mejor en Instagram que para vivir en ellos.

Para mí no hay que ser tan rígidos, porque la idea del minimalismo es SIMPLIFICAR, lograr un estilo de vida en el que sólo tienes aquello que necesitas, amas y te inspira. Simplificar para disfrutar más, revalorizar tus prioridades.

Esta definición de minimalismo se adapta a cada persona y, además, cambia con el tiempo. Al principio empiezas ordenando, deshaciéndote de objetos materiales, desatiborrando ese cuarto lleno de trastos, pero conforme pasa el tiempo empiezas a encontrar la filosofía detrás de esto… porque como decía antes, no solo se trata de deshacerse de bienes materiales, sino también de preocupaciones y pensamientos innecesarios.

Vivir de forma minimalista implica apartar de tu vida cotidiana aquellas cosas que te apartan de una vida plena y equilibrada. Significa liberar tu tiempo, dinero y energías para enfocarlas hacia lo que verdaderamente tiene sentido para ti.

Cuando haces el clic, cuando sucede, entonces te das cuenta que no necesitas tantas cosas para sentirte bien. Porque con menos cosas que distraen tu mente, puedes centrarte en las cosas sencillas que realmente valen la pena en la vida.

Todos somos conscientes que las cosas más importantes en la vida no tienen precio. Pero no dejamos de comprar…

 

LOS BENEFICIOS DEL MINIMALISMO

  1. Más libertad: más libre porque ya no sientes la obligación de consumir por consumir, de comprar siempre la última novedad o lo que está de moda.
  2. Más ahorro: vivir con menos implica comprar menos. Cambias los hábitos de consumo y dejas de comprar compulsivamente, por lo tanto, tu cuenta corriente lo nota!
  3. Más felicidad, menos estrés: cuando tienes menos, todo es mucho más sencillo. Dejas de agobiarte porque tienes menos donde elegir (en la ropa por ejemplo pasa), y eso es una ventaja. No tienes que tomar tantas decisiones, y sientes que tienes todo bajo control. Reduces preocupaciones y ansiedad, y esto te lleva a ser más feliz. 
  4. Más paz: los espacios con pocos objetos, son más sencillos y prácticos. Es más fácil limpiar, ordenar, tendrás que dedicarle menos tiempo, sentirse a gusto y relajado en ellos. Además encontrarás las cosas con más facilidad!
  5. Más sostenibilidad: mayor respeto hacia nuestro entorno. Un consumo responsable y sostenible es básico para la sostenibilidad de nuestro planeta. Cuanto menos compras menos residuos generas, menos plástico o menos combustible se emplea. Es lo de siempre, que lo hagas tu solo no va a cambiar nada, pero eso es lo que se dice todo el mundo. Al final, tú solo eres responsable de tus actos.
  6. Más eficacia: tener muchas cosas implica dedicar tiempo en mantenerlas. Si reduces el número de posesiones te deja más tiempo para otras cosas, focalizar esfuerzos y ser más productivo.
  7. Más solidaridad: porque donas o regalas ropa, libros, a personas que lo necesitan. Quizás tus hijos tienen un montón de juguetes que ya no usan por tanta acumulación. Pues es hora de pensar en asociaciones benéficas, de reflexionar sobre las familias sin recursos, sobre que hay niños que no tienen ni un juguete…

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