Por qué decidí parir en casa

Hoy es el Día Internacional del Parto en casa, y creo que la ocasión merece compartir este post. Como muchas sabréis, mi segundo hijo nació en casa, en 2015, con las comadronas de Nèixer a Casa.

Yo lo tenía clarísimo, desde antes de quedarme embarazada, desde poco después de tener a mi primer hijo, en un parto súper intervenido y medicalizado en el Hospital Quirón de Barcelona, ​​donde sufrí violencia obstétrica, con un postparto complicado debido precisamente a los efectos secundarios de la epidural.

Hoy comparto este post porque quiero transmitiros la fuerza que me dio la experiencia vital de parir de forma fisiológica, que una vez superada, te hace sentir poderosa y capaz de TODO.

Pero sobretodo, escribo este post para normalizar y desestigmatizar esta opción. Para abrir los ojos a muchas mujeres, para que se sepa que se puede parir con intimidad, con amor, con calma, sin miedo. Con dolor sí, pero también con fuerza y ​​convencimiento. Porque hace falta que cambien muchas cosas del sistema cambien, pero sobre todo hay que cambiar mentalidades, que empecemos a creer en nosotras mismas, a confiar en nuestro cuerpo y nuestra naturaleza, y dejamos de entregar nuestra confianza ciega y nuestros cuerpos sanos a los médicos (a caso un embarazo y un parto son una patología?) Parir es un proceso fisiológico, y como tal, funciona perfectamente sin intervenir (salvo casos excepcionales).

No pretendo convencer a nadie de nada, simplemente cuento mi vivencia, mi opinión personal, sin ánimo de ofender y desde el respeto a todas las opciones.

Parir en casa: una decisión muy informada y meditada

Irresponsabilidad. Es la palabra que resuena en tu cabeza cuando empiezas a pensar en parir en casa. Irresponsable te dicen los que osan juzgarte sin saber ni tener toda la información en las manos.

Parir en casa no es un acto egoísta ni irresponsable, para mí es el acto más generoso que se puede hacer por un hijo: darle la mejor llegada al mundo posible, sin traumas, sin sufrimiento, sin anestesias por medio. Con amor y respeto. Dicen que la forma en que nacemos influye en nuestra vida futura, en nuestra personalidad, y en la sociedad.

Evidentemente nos informamos mucho, muchísimo. Resolvimos todas nuestros dudas desde la semana 8 de embarazo, al contactar con la que ha sido mi comadrona, Imma Marcos, de “Néixer a casa”, también hablé con otras madres que habían pasado por el experiencia.

El mío era un embarazo normal, con un único bebé, con un hospital en menos de 30 minutos de casa … cumplía los requisitos para poder tener un parto en casa. La decisión estaba tomada. A partir de entonces seguí leyendo. Mi principal hándicap era el dolor, ¿lo podría soportar? Tenía que hacer un trabajo mental importante, había tiempo. Evidentemente, la pareja también juega un papel importante, debe estar de acuerdo, por lo tanto, tiene que estar también muy concienciado e informado. En mi caso ha estado a mi lado, apoyándome e informándose mucho. Aunque al principio tenía ciertas dudas y miedos (totalmente comprensibles) poco a poco fue viendo que eran más las ventajas que los inconvenientes.

Seguridad y riesgos

La seguridad siempre es el pretexto para parir en el hospital. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que la seguridad del parto normal no depende de la utilización de tecnologías sofisticadas que someten a la mujer, inhiben el parto y sustituyen su fisiología, sino del respeto a las condiciones que favorecen su progreso espontáneo: intimidad, entorno adecuado, libertad de movimientos y de expresión, sentirse segura y, sobre todo, respeto.

No en todos los países se medicaliza la asistencia. De hecho, y no por casualidad, los sistemas de atención al parto más modernos y respetuosos corresponden a los países más avanzados en materia de derechos de la mujer y de los ciudadanos. Y los países con tasas más bajas de intervenciones son también los que presentan mejores resultados perinatales de los mundo, en todos los aspectos.

* El porcentaje de partos que se complica y requiere asistencia médica, según la OMS, raramente supera el 10%.
* Actualmente según la OMS, es igual de seguro parir en casa que en el hospital, y más recomendable en embarazos normales.

Libros que os recomiendo si os interesa el tema:

  • La cesárea – Michel Odent
  • El bebé es un mamífero – Michel Odent
  • Parir sin miedo – Consuelo Ruiz Vélez-Frías
  • La nueva revolución del nacimiento – Isabel Fernández del Castillo
  • El dolor del parto – Verena Schmid
  • La sociedad que vaciaba úteros – Irene Garzón Núñez
  • Parir en casa – Sheila Kitzinger

Y algunos artículos:

2 comentarios en “Por qué decidí parir en casa

  1. Me encanta tu relato y es una decisión muy valiente, que cómo bien explicas, debe ser consciente y meditada. Sólo un apunte. También se puede tener un parto fisiológico, respetado e íntimo en un hospital. Siempre y cuando sean conscientes de que ese es tu deseo y las instalaciones lo permitan.
    Yo he parido dos veces en el hospital público y en ninguna de las dos intervino el ginecólogo. Todo el parto fue en la misma sala (más adecuada la segunda que la primera vez, eso si) y acompañada en todo momento de mi pareja.
    Pero estoy de acuerdo contigo en tres cosas: tiene que haber feeling entre embarazada y comadrona para que la cosa prospere. Y un parto puede durar más que el turno de hospital de una comadrona! y no necesariamente te toca la misma con la que preparas el plan de parto, claro ; tienes que ser consciente que un parto fisiologico implica dolor, y mucho; y por último necesitas mucha INFORMACIÓN lee, pregunta, investiga y decide por ti misma.

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